La Orden de Malta en las monedas

La historia de la Orden de San Juan no acaba con la toma de Rodas por los turcos. Expulsados de la isla, los Caballeros peregrinaron por el mundo hasta que, en 1530, el emperador Carlos V les asignó la plena soberanía de la Isla de Malta. Los Caballeros de Malta siguen existiendo hoy y ejercen su soberanía, sólo relativamente, en su palacio de via Condotti, en Roma, donde tiene su sede la Orden desde 1834. En 1798 perdió la isla que sigue llevando su nombre. Los Caballeros, herederos de la antigua Orden fundada en Jerusalén, son en la actualidad unos 8.000. Estos notables, repartidos por todo el mundo, forman parte de un Estado muy singular, sin territorio propio, pero reconocido por las más importantes y prestigiosas instituciones mundiales, como la ONU y la Santa Sede, la cual ejerce las prerrogativas de patronazgo sobre la Orden, que en definitiva es religiosa. Cuando Carlos V decidió asignar a los Caballeros una nueva sede a fin de evitar su dispersión, además de sus votos de fidelidad a la cristiandad tuvo en cuenta su gran experiencia y pericia en el uso de las armas, pues el Mediterráneo seguía infestado de turcos, acérrimos enemigos históricos de los Caballeros. Sintiéndose llamados una vez más a defender la religión, los miembros de la Orden se instalaron en Malta, situada estratégicamente para controlar las rutas del comercio marítimo, y allí reanudaron idealmente la tarea que se habían fijado en los lejanos tiempos de las primeras Cruzadas. Así, con el patrocinio y el favor del emperador, crearon un Estado caracterizado por un poder y una fuerza muy notables, también en el terreno económico. En la isla se formó una rica y refinada corte, se creó una flota numerosa y organizada y se fundó una escuela naval famosa en todo el mundo.

Una isla cristiana

Fortalecidos por la triste experiencia de Rodas, los bisnietos de Malta no se dejaron atemorizar por un nuevo ataque de los turcos, que en 1565 trataron de expulsarlos de la isla. Este fallido ataque significó un momento muy importante para la cristiandad occidental, y la destrucción de la antigua capital La Notabile impulsó la fundación de la nueva en La Valetta, nombre que se debe al gran maestre Jean de la Valette (1557-1568). En 1798, los Caballeros, tras un prolongado asedio, tuvieron que rendirse y ceder la isla: en 1800 se convirtió en colonia británica.

Las monedas maltesas

Hasta finales del siglo XVIII, los Caballeros de la Orden acuñaron monedas. A estos años corresponde la introducción del carlino, acuñado por vez primera por Jean de la Valette: se trata de una moneda de plata que presenta los escudos de los grandes maestres de la orden. También existen ejemplares de cobre, que datan del asedio turco, cuando no se disponía de plata. En el sistema maltes existía también la cinquina, de cobre, que en el reverso presenta la hermosa y significativa iconografía de las dos manos estrechándose, imagen presente también en otras monedas. Dos cinquine constituyen un carlino. Muy importante es el tari (o tarlno de los Caballeros de Malta). En esta moneda, de plata, que forma parte de un sistema con numerosos múltiplos, aparece a menudo, en el reverso, una representación más bien macabra: la cabeza cortada, dispuesta en una jofaina, de san Juan Bautista, el santo al que se dedica la obra de los Caballeros. En las primeras monedas con esta iconografía, la cabeza ocupa todo el campo, con barba y cabello largo, ojos cerrados y rostro tenso, enjuto y sufriente. El tipo se mantuvo durante siglos, pero con el tiempo el estilo se afina en algunos aspectos, perdiendo buena parte de su dramatismo: bajo Jean Paul Lascaris (1636-1657) y hacia comienzos del siglo xvm, el dibujo se hace más preciso y la composición está más estudiada, aunque seguramente resulta menos eficaz. En las monedas de a Orden de los Caballeros de Malta, no puede faltar la celebérrima cruz de ocho puntas, un símbolo que se reconoce inmediatamente. También son muy frecuentes el Agnus Dei y varios escudos de ar-1 mas de las familias que se sucedieron en el poder. A partir de finales del siglo xvi, aparecen los retratos de los grandes maestres, todos similares, con peluca y con la mirada fija y estereotipada de quien, como hombre de Iglesia y jefe político, debe mostrarse distante y solemne.
Los cequíes de oro se produjeron hasta 1773, y en los acuñados hasta 1656 se reproduce sin novedades ni modificaciones el tipo véneto. Más tarde, en el reverso, y en el lugar del Redentor circundado por una mandorla de estrellas, se halla el escudo de armas de la Orden y del gran maestre. Las monedas de oro emitidas en estos años presentan una amplia serie de múltiplos con el retrato del príncipe y los escudos en cenefas coronadas. El sistema monetario maltes se renovó bajo el gran maestre Manoel de Vilhena (1722-1736), adecuando el numerario interior a las monedas extranjeras de mayor difusión: así, apareció por vez primera la pieza de dos, seguida por la de un escudo de plata.
La acuñación, interrumpida en 1798, se reanudó en Roma en 1961 con los mismos numerarios y tipos, aunque no hay acuerdo sobre la definición de estas emisiones: la Orden no ostenta soberanía territorial y, por tanto, más que como monedas habrían de catalogarse como medallas.

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